Minino
Ey, minino, eres un gato ladino, de mirar seguido, de bigote fino, de temple felino, que afilas tus dientes con un mondadientes de palillo amarillo que contrastan con tus blancos dientes de puntiagudas coronas y desgarro fiero. Una frente despejada, bien peinada, perfumada, con dones de don Juan, con mente clara, de mente inteligente, demente a veces, malicioso otras tantas, marrullero de los muelles donde patrullas de noche tras gatas en celo ó ratas despistadas ó disputas por bobadas tras las cuales tu linda cara a veces queda marcada por zarpazos desgarbados que muestran a las claras las navajas afiladas que otros gatos calzan en sus manos, mas hoy no se te aprecian arañazos de ningún encontronazo, te veo incluso guapo, bribón de tres al cuarto, una mirada perdida que trama, calculador, alguna idea taimada, una estrategia de caza, una ruta calculada hacia una víctima indefensa que no encontrará refugio a tus artimañas bien tramadas, alguien que caerá bajo tus zarpas de gato amaestrado en los muelles de carga, que aprendiste a defenderte de los diablos a fuerza de bastonazos, de carreras atropelladas, de fugas por alcantarillas que conoces pero odias, pues gatito, eres felino snob, bohemio pero elegante, relamido, medio pijo, que si por ti fuera cazarías ratones con guantes, sombrero, corbata, monóculo y una copa de aguardiente para enjuagarte esos afilados dientes, en los que portas, cuando enamoras, claveles rojos para tu gata mora.
Mi sagaz minino, tienes mirada de Humprey Bogar, de conquistador de gatas de alta alcurnia, de astuto como ninguno, de moverte por altas y bajas calas, de alcantarillas a cámaras de palacio, de burdeles a harenes, de un mundo underground a otro sibarita, de mercados con olor nauseabundo a pescado a jardines llenos del olor de jazmines, orquídeas, , menta, lilas, y delfines que se ahogan en piscinas sin espacio, de un mundo artificioso creado sin reparos por perillanes que sacan a su vida el jugo que les está siendo dado y ellos exprimen con sus zarpas y a dentelladas sin reparar en el mañana.
Pícaro minino, no me mires tan de fijo que me sacas de quicio, y no sé si llevarte a mi casa conmigo y atusarte esos bigotes finos ó lanzarte al agua de los muelles para que se te pase esa altivez de mirada y ese orgullo tan petulante y engreído que te gastas, quedas avisado mi chusco amigo de pelaje amarillo, yo te quiero, mi gatito lindo, aunque seas un cuco, aunque caces ratones, aunque afiles tus dientes tras los callejones, no es necesario que corras, ya sabes que nunca juego al juego del corre, corre, que te pillo, tan sólo te miro desde mi ventana, desde lo alto, lejano, observo tu juego, me río con tus piruetas, tus galanteos, tus trifulcas a deshoras, tus idas y venidas por las avenidas, por el bulevar de los sueños rotos, mi pillo minino, a veces, intento convertirme en ti, salto la ventana y te sigo en tu peregrinaje hacia otras partes, te acompaño por los muelles y me siento a verte, y siento que a veces, cuando ya te has ido, te recuerdo y te visto de amarillo en tu propio olvido.
Te daría un beso ahora mismo.
3 comentarios
dafne -
maria -
blind -